miércoles, 9 de mayo de 2012

Diario de un espejo en el reflejo


Te cuento esto porque eres la primera persona que veo cada mañana al despertar. Te cuento esto porque te odio.


Es tu culpa… Me repugno, y no, no puedo aceptarte.
Cuantas veces más te tengo que llorar para que me escuches. ¡Me ahogas! ¿Te crees con derecho a hundirme en la mierda, a rebajarme a poco más que esperma? ¿Por qué estás dentro de mí, por qué impides que la gente pueda amarme? No sabes lo que es pensar que nadie asistirá a tu funeral, no…nadie lo hará, estoy seguro. Sentir que la mirada de tu mejor amigo es fría, ahora le das asco, porque no puede entenderte, porque le das miedo. Oír suplicar a tu madre, cada noche antes de dormir, a un Dios que nunca ha creído para que vuelvas a ser el mismo de siempre. Ya no distingo qué es real, puede que esto no haya pasado, puede que no pase jamás, ¿estoy viviendo un sueño? No, yo sé que tú eres real, ¿pero por qué a mí? Eres la causa de que  aborrezca cada centímetro de mi piel. Ya no tengo a nadie y tú te alejas cada día más, eres todo cuanto me queda, mi único refugio. Ojalá tuvieres valor para cortarte las venas, pero de los cobardes, no eres el más valiente, ¿verdad?


Antes, antes no tenía por que hablarte a solas en el lavabo. Me acuerdo que el simple hecho de hacer follar a action-man con las barbies que robaba de mi hermana me hacía feliz. ¿Ríes? Lo ves, ¿por qué no podemos volver a sonreír? Ayúdame a olvidar el abismo que me separa hoy de aquel niño inocente. Enséñame a volver a empezar. ¡Esto no es felicidad! ¿Familia?, ¿amigos? Tú me los has robado.


Te odio, hijo de puta. ¡Destrózame, provócame un infarto, arráncame el corazón joder!, pero no me obligues a continuar existiendo sin existir. No me obligues a estar solo, tengo miedo, mucho miedo. 

La ficción en ocasiones supera la realidad, la realidad superará siempre la ficción. Yo soy aquél que conoce que es parcialmente ser y no aquél que cree, espera o aspira a ser. Yo soy presente y no expectativa de futuro.
A es 1/5A, no es B, ni C, ni Z.

martes, 8 de mayo de 2012

Diario de un reflejo en el espejo


Ahora sí, me estoy asustando. 

Todo va a ir bien, de verdad, créeme. Necesito que me escuches: no tengas miedo, si estás así es porque mereces estar así, ¡te ha tocado chaval! Debes dejarte llevar, esta vez no puedes controlar la situación. Fluye. Pero recuerda: No estás solo.
Cálmate, inspira…Expira…Inspira…

¡Silencio! No te entiendo…no lo entiendo. 

 

 Recuerda a Beckett: Se donner du mal pour les petites choses, c’est parvenir aux grandes avec le temps

 

Hay razón de ser, no desesperes. Todo tiene su lógica, la explicación, aunque más allá de las palabras, se halla en las acciones. Tranquilízate, te falta el aire, sientes náuseas y te pierdes en océanos de incomprensión. Acéptalo, perdónate. Es el juego perverso de la vida, desoye el susurro que te obliga a permanecer de rodillas. 

 

Mírate bien, eres normal. ¡Repítelo! E-r-e-s  n-o-r-m-a-l. Piénsalo, es una fase más, pronto nos estrecharemos la mano, como amigos, otra vez. El mal no es más que la manifestación del bien distorsionado, ten los huevos para verlo de este modo y déjame ayudarte, al fin y al cabo, nuestra imagen lo es todo.


lunes, 7 de mayo de 2012

Impertorbables


M’apassiona, potser per la incomprensió, com 100 metres quadrats, empolsinats de cap a peus, es converteixin en un oracle de visions, de desamors i amors apassionats. Un sofà mal col·locat, de “xeslón” atrotinat, amb panxa minvant, que acumula amb els dies una vall de raonaments metafísics immersos en mil canvis metabòlics, amb tripijocs lingüístics, d’allò anomenat “X”.
És el famós "Bucle" viciós, i que tots compartim a la nostra manera. Tothom sap com comença, i com acaba, però ens agrada endinsar-nos dins l’espiral, a donar voltes i més voltes, i acabar-ne ben marejats.

Un autèntic forum romà, de túniques curtes i mirades insipients, rodejades de fum i, per tard que sigui, del soroll de l’olla bullint a la cuina, a escassos metres de la porta de la realitat forànea de la Capital, tan coneguda com desconeguda per les sorpreses com meteorits de la quotidianitat que ens és més familiarment afina.

De la mateixa manera, les copes estan plenes d’un vi. Un bon vi - tot s’ha de dir-, de bona collita. Incorruptes del seny, amb poca rauxa, només amb la paraula carregada a la recàmara amb la tendresa de l’argument més incisiu i incendiari. Dues o tres opinions ja són suficients per allargar fins a les dues de la matinada.

I ell? No està mort, el maten cada dia.

viernes, 4 de mayo de 2012

Twins, Twice


Twins, Twice

Hoy he fumado demasiado. Últimamente fumo demasiado.  Cigarrillos de liar, compactos, de un tabaco especialmente húmedo que embuto en finas hojas de papel blanco. Boquilla gruesa. Cada vez me salen mejor. Parecen liados a máquina. Me gusta que mi tabaco sea estético. Elegante. Se que nada más encenderlo se va a consumir, arderá de forma inevitable calada tras calada y todo el esfuerzo desaparecerá; pero que coño. Me gusta verlo, recto y perfecto, antes, durante y saber, cuando ya solo sea ceniza, que lo que acaba de envilecer mis pulmones era un cigarro perfectamente liado. Sabe mejor. Probablemente también mate mejor. Lo leía hoy en uno de los paquetes: Boquilla grande, igual a más alquitrán; boquilla pequeña igual a menos alquitrán. Tiene su lógica. ¿Quién en su sano juicio ingiere alquitrán? En mi caso la respuesta es obvia: Adoro el envoltorio. Juro que si el tabaco fuera feo no fumaría. Pasarme al de liar fue casi un reto para crear, con mis propias manos, algo similar a lo que modistos de la talla del Sr. Winston o Mr. Marlboro confeccionan para las veinte damas de cada paquete. Todavía no he llegado al extremo de firmar ninguno, me parece un exceso de soberbia, aunque debo confesar que el impulso ha surgido en alguna ocasión ¡Que cigarro!, el cigarro el de aquel día. Ella también fuma. Pero la forma le da igual. Boquilla pequeña. A mi gusto ridículamente pequeña. Papel transparente. Pobre tabaco, se le ve todo. Marrón. Viejo y feo. Lo ha liado rápido, por vicio, sin contemplaciones. No le ha dedicado más que unos pocos segundos a todo el proceso. El resultado es un esmirriado al que le sobra parte de papel en la punta por falta de contenido. Lo arranca. Ahora es más corto y feo si cabe. Es casi grotesco como se consume. Arde hasta casi llegar al límite de lo fumable. Se apaga. Me coge el mechero y se lo vuelve a encender.

- No lo hagas – Le ruego, viendo que al encenderlo va a carbonizarse la uña -. Enciéndete otro pero no te fumes eso.

Al principio me mira con esa expresión tan suya que podría subtitular con un “Mira chaval…”, pero se lo piensa mejor. Sonríe y aplasta la boquilla candente en un lado del cenicero. Cuatro colillas. Tres suyas, una mía.

- Al final siempre será esto ¿Verdad? Tu y yo. Aquí, en tu terraza.
- Adoro esta terraza. Me gustan estos momentos.
- Son nuestros.
- Si. Al final siempre nos queda esto. Esta bien esto.
- ¿Y que es esto?
- Esto es lo que queda cunado los demás van y viene. Esto es lo que resta la mañana siguiente de que tu conozcas a alguien y yo me acueste con otra. 
- ¿Y que pasa cuando soy yo quien te come la boca?
- Pasa. Ya ha pasado. Volverá a pasar.
- Pero no me gustas. No eres para nada mi tipo.
- Ni tu el mío.
- No me podría enamorar de ti. Estoy segura. Ni creo que tu lo hicieras.
- Por eso no te preocupes. No me enamoraría de ti.
- Pero podríamos vivir juntos. Nos entendemos bien.
- Si. Seríamos una pareja de viejos entrañables. Cuando ya no prime el deseo y se nos haya olvidado que no nos gustamos, nos casaremos.
- Esta claro.
- Te quiero.
- Y yo a ti.

La miro. Fijamente. Le sonrío.

- No me mires así.
- ¿Cómo?
- Así. Ya sabes como. No empieces lo que no vas a terminar.
- Pero si no te gusto.
- Ya, pero te follaría. 

El minuto de la hora del día del año.


-¿Quieres que te diga la verdad?
-Quiero que me mientas. ¿Duermes?
-No.

La contradicción está servida. Hace tiempo que intentas huir del sinsentido, pero te tiene acorralado, así que decides coger las llaves, saltar a la calle, fundirte entre la multitud anónima y dedicar sonrisas. ¡Qué fácil sería todo regalando sonrisas!, ésa mueca sencilla, sin compromiso, sincera. Le sonríes al desconocido, y éste responde, comprende lo incomprensible, pero responde. Al fin y al cabo, la complicidad se haya escondida entre la sal y el azúcar.

-¿Me oyes?
-A veces, lo intento, pero te alejas.
-Cógeme la mano, quítate los zapatos y hunde los pies en la orilla.

Así de sencillo. Lánzate, agóbiate, estremécete, baila, pero no te rindas. Respira hondo y cálmate. Has llegado al portal, fúmatelo y espera, te acompaña en silencio.

- Se acabó. Ya está. Deja de sentirte ajeno a la realidad, olvídate de mí, pero sobre todo de ti.
-Pero, ¿y si no debería haber nacido ahora, en este lugar, entre móviles, hipocresía y putería sin razón?
-Entonces, siempre huirás, porque el hoy es el reflejo de ayer y mañana, mañana…Tu mundo no es lo que ves, es lo que eres. Pecas de inconformista, búscate.

Quiérete un poco más y deja de joder, o al menos jode a quien no se merece ser querido.

-¿Sigues durmiendo?
-Sí.

jueves, 19 de abril de 2012

Calceus

Just a sota del llit, m'esperen dues sabates. S'han acomodat en la posició paral·lela més meridiana, deixant un petit espai de separació l'una de l'altra. Tenen els cordons deslligats i ben plegats, esperant el curs del nou dia.
Els ha quedat un color tabac, amb alguna taca a la puntera, que denota alguna que altra aventura de les nits de la Capital. Companyes bessones d'efecte-mirall que somnien quasi abraçades, sense mai tocar-se mentre descansen. Prenen el son premeditadament alhora, com dos enamorats shakespearians que mai més despertaran.

D'esperit salvatge, amb cobertura de senyor, majestuós és el pas amb el que avancen. El color n'és la substància. Sense cap ferida oberta a carn viva, que empitjori la seva fesomia, ni cap cicatriu de passat, ni recent.
Una, sola, desgastada, potser del mal costum d'apagar les cigarretes aixecant el taló. Amb el temps ha perdut substància genuïna, que encara denota, per sort, l'altra. Un precís i perfecte gravat escolpit en la goma, que no s'esborra fàcilment. Els calen molts kilòmetres per deixar d'existir, malgrat la pluja, per àcida que sigui.

lunes, 9 de abril de 2012

Oda a lo que pudo y no fue

Oda a lo que pudo y no fue
Brindo en silencio por cada mirada perdida al otro lado del vagón, que viene y va, que parpadea y vuelve, que sonríe al reflejo de aquél al que no vendrá; que se baja y, ahora si, se va.
Por el tiempo, imán de manos delicadas que buscan saber que hora es. Que tiemblan, se abalanzan y te vuelven la muñeca del revés. Manecillas que se tornan alfileres, te pinchan, te separan; te hacen dudar y huir, finalmente, hacia la nada.
Por el fuego que no pediste y yo te di. La llama entre mis manos, las tuyas sobre las mías. Sonrisas entre los humos que tu novio desvanecía.
Por la oscuridad de la sala y la magia compartida en silencio. Por reír y emocionarnos sin testigos. Haz de luz ingrata, que no nos deja en tinieblas, trazador de muros invisibles y raramente franqueables. Mano que encuentra otra mano y calla. Calla por no delatarse, porque yo no sepa que tras el FIN deberá marcharse.
Por el aleteo de pestañas que nunca conocí. Me miraste, yo encuadraba. Puede oír, que no ver, como el obturador junto a tus pestañas bajaba. Me queda una foto con tus ojos cerrados, frío consuelo del que se perdió el beso de tus párpados.
Por el tramo del camino que recorrimos juntos. Adecuando la marcha, yo a tu aliento, tu a mis pies; corriendo codo con codo sonriendo rara vez. Por los cruces de camino, por evitar un traspiés. Te desviste primero, seguirte no supe después.
Por los saltos y los gritos que acompañan al altavoz, música en directo: olor agrio, a sudor. Camisetas empapadas, hijos del rock&roll, y una grupi que quería llegar a las faldas del telón. Te alcé sobre mis hombros y me besaste el cuello. La marea de manos te raptó. Naufragio de un fantasma en mis sueños.
Por los maestros comunes. Libros que sin prestar son compartidos, igual que las hazañas y la suerte de aquéllos que por sus páginas vivimos. Por amar a quien yo admiro y envidiar a quien yo amo. Por releer en tu sonrisa renglones ya olvidados.
Por el par de piernas de la mesa de enfrente. Que se cruzan, que se rozan, que se vuelven a cruzar. Por pedir los dos lo mismo y que nos lo traigan a la par. Por percibir la coincidencia y alzar la copa. Nada más.